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16/6/2005

Los inquilinos de Benjumeda, 17 ocupan una finca vacía de la Junta

Inicio > — josegalindo @ 10:00 pm :: 459

“De aquí no salimos. Yo no regreso a esa casa llena de ratas". Los años viviendo entre esos roedores, cucarachas y más bichos, en las infraviviendas del número 17 de la calle Benjumeda, han llevado a la mayor parte de los inquilinos a tomar una decisión drástica: ocupar una finca vacía del callejón de San Andrés, propiedad de la Junta. “Como no hagamos esto, no conseguiremos una vivienda digna nunca", asegura, convencida de lo ya hecho, una de las vecinas más antiguas.

El mal estado de la casa de Benjumeda no es ninguna novedad. Los vecinos ya mostraron, en mayo de este mismo año, el interior de una finca para la que reclaman arreglos desde hace años. En el bajo hay una especie de dúplex que obliga al inquilino a subir a la planta superior con la ayuda de una cuerda, porque la escalera se desmorona. No tiene ni cuarto de baño, ni cocina. María habita en la segunda planta, en una vivienda que difícilmente se puede calificar como tal: junto a la cocina, en la misma habitación, están el inodoro y el lavabo. Milagros y María del Mar tienen que dormir con sus maridos y sus hijos en el mismo cuarto (Milagros tiene dos hijos y María del Mar, que vive en la azotea bajo techos de Uralita, uno).

Las ratas proceden de los inodoros comunitarios, y el resto de los bichos llegan por todos lados. Pero la situación empeoró recientemente, cuando la propiedad realizó la inspección técnica que los vecinos habían estado reclamando, porque dejaron los techos abiertos. De eso hace más de un mes. En la casa viven cinco niños que prefieren estar fuera de la casa el mayor tiempo posible porque les dan miedo esos techos abiertos por los que se escucha deslizarse a las ratas.

Los técnicos que envió Sanidad también vieron los cuartos sin ventilación, las humedades, las letrinas comunitarias y heces de roedores. El dictamen de Urbanismo es que esta finca de infraviviendas tiene “afecciones puntuales” pero, por lo demás, su estado de seguridad es normal.

María del Mar comenta que su niño, como él y como su marido, padece bronquitis asmática. Pero también una alergia, y no han conseguido saber qué es lo que la provoca. Y no es el único de los críos de la finca que sufre este problema.

La dueña de la casa, Rosario Salas, aseguraba ayer que iba a arreglar la finca por completo y que la operación se efectuaría “lo más pronto posible". Pero los vecinos la única comunicación que han recibido de la dueña, o de la Administración y Servicios de la Propiedad Urbana, que es la que gestiona el inmueble, son los avisos de desahucio cuando se produce un impago de dos meses. Nada más.

Los inquilinos, salvo uno, no son de renta antigua. El piso más barato, de una habitación, un aseo y con la cocina en el salón, cuesta 25.000 pesetas. El más caro 40.000, y tiene dos dormitorios.

Ayer por la mañana, los vecinos se repartían algunas de las 14 viviendas de San Andrés, 2, una finca vacía a la espera de convertirse en un centro social. Entraron en aquellas a las que pudieron acceder sin forzar las puertas, a través de las ventanitas que dan al patio y que hallaron ya abiertas. En algunos pisos encontraron muebles y los volvieron a cerrar; según aseguraron, no quieren que nadie pueda responsabilizarles después de la falta de alguna cosa. En principio, fueron cinco familias las que tomaron la casa, que no tiene agua ni luz, aunque esperaban que alguno más se uniera a ellos a lo largo de la jornada.

Los que sí llegaron fueron agentes de la Policía Autonómica, que levantaron acta de constatación de la ocupación de la finca. Y personal de la propiedad (la Delegación Provincial de Obras Públicas), también para comprobar la situación. Según explicaron los vecinos, los primeros les tomaron los nombres y los segundos, les invitaron a que abandonaran el inmueble. Ayer, la delegación indicaba que había puesto el caso en manos de su servicio jurídico, que sería el que definiría la forma en la que se presentaría la denuncia para expulsar a estos vecinos.

También acudió la concejala socialista Carolina Camacho, en representación del grupo municipal. La edil indicó que iban a proponer a Obras Públicas que, dada la “urgencia social del caso” y que el Ayuntamiento ya ha comenzado a efectuar requerimientos a la propiedad, se les permitiera quedarse allí como realojados hasta el arreglo de Benjumeda, 17.

Publicado por Diario de Cádiz




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