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6/4/2005

Las grietas de un daño reparable

Inicio > — josegalindo @ 7:15 pm :: 315

En una de las habitaciones de la casa de Charo hay una especie de altar. Decenas de figuras de santos de varios tamaños rodean una tenue luz ante la que Charo reza. Hace casi un año que entre sus plegarias se repite un ruego: “Que esto no vaya a más". Que no se abran más grietas. Que no caiga más escayola. Que no se partan más azulejos. Que llegue pronto el día en que su casa vuelva a ser una casa.

Charo vive sola en un piso bajo de la calle San José. En mayo del año pasado, mientras se realizaban unas obras de sustitución de las conducciones de la calle San José, las grietas comenzaron a surgir de las paredes del número 50. Desde el suelo hasta la azotea, el piso se rajó. De arriba a abajo. De abajo a arriba. Los cinco inquilinos del inmueble sintieron cómo se abría la escayola. En el piso de Charo, la raja tiró al suelo metros de escayola. Abrió agujeros. Desnudó las paredes. Y ella misma tuvo que quitar un techo por temor a que se le cayera encima.

Los vecinos de la finca han pedido en reiteradas ocasiones a la empresa Icano S. L., adjudicataria de las obras encargadas por Aguas de Cádiz, que les pague los daños ocasionados por las obras. Mapfre Industrial, la aseguradora de Icano, decidió no asumir la reparación tras un primer peritaje. Charo aún guarda en el contestador automático de su teléfono el mensaje de una voz femenina que le dice que la aseguradora no se hace responsable de estos desperfectos.

Pero ayer se abrió una nueva esperanza para estos vecinos. Mapfre envió a un perito, Antonio, para que volviera a inspeccionar la finca. Ahora, los inquilinos esperan el resultado de este nuevo estudio. Después de ver el inmueble, Antonio tendrá que analizar todos los informes previos para poder determinar quién reparará el daño de San José, 50. Cuál de las partes reparará un daño que, según este perito, es “reparable".

Los vecinos se han gastado más de 1.300 euros de momento en notarios, abogados y arquitectos. Charo, porque quiere ver su casa ordenada. Isa y José Manuel, porque quieren reformar el piso que compraron hace meses y que aún no han podido estrenar. “Queríamos cambiar el suelo, tirar una pared… Pero de momento no podemos hacer nada hasta que no sepamos qué va a pasar". Los muebles que Isa compró con toda la ilusión del mundo permanecen en los almacenes de una tienda porque no se puede mudar. Y todavía no sabe cuándo podrá volver a organizar la boda que suspendió cuando se dio cuenta de que no podía irse a vivir a su nueva casa.

Isa y su novio compraron ese piso en la última planta del edificio, pero todavía viven en casa de sus respectivos padres. Vieron las grietas, pero la mujer que se lo vendió les aseguró que la empresa Icano repararía los daños. Lo mismo que le decía a diario el jefe de obra a Charo. Cada vez que se abría una nueva grieta, ella salía de su casa para pedir una explicación. “No se preocupe, señora, que esto se le va a arreglar".

Hace casi un año que están esperando ese arreglo. Hasta el perito que fue ayer a inspeccionar la finca se sorprendió cuando los vecinos le contaron desde cuándo vivían así. “¿Desde mayo? ¡¡¡¿¿¿Del año pasado???!!!".

Después de la visita, los vecinos ya saben que los daños de la casa son reparables. Pero no quién los va a reparar.

Publicado por Eva Bocanegra (Diario de Cádiz)




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